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Después de meses de silencio (trabajo y más trabajo) creo que va siendo hora de actualizar el blog, que es el lugar adecuado donde poder contaros más sobre el proyecto que Eva y yo iniciamos hace meses, en noviembre para ser más exacta. Desde le momento en que Margarita nos envió la invitación para un maravilloso fin de semana en la isla de Elba tuvimos muy claro que queríamos ir y que queríamos hacer nuestro mejor esfuerzo.

After months of radio silence (lots to do!) I believe it is time for another blog entry to explain about the project Eva and I embarked on back in November. From the moment we received Margarita’s invitation for a wonderful weekend in Elba, we knew we wanted to be there and do our best job for the occasion.

Obviamente la primera parte era la investigación y a ésta le dedicamos varios meses, buscando láminas de moda de 1814, prendas conservadas en museos, procesos de confección y por último las telas adecuadas. Por mi parte, me perdí durante un par de meses en la investigación y el desarrollo de ese gran olvidado que es el calzado adecuado. No es fácil encontrar zapatos con una forma semejante a la que puede verse en las láminas o los que aún se conservan en los museos, porque o se pasan de precio (los he llegado a ver por 500 euros el par) o son difíciles de conseguir y poco personales. Qué le vamos a hacer, soy un pelín purista. Así que me lié la manta a la cabeza, hice una pequeña inversión y le dediqué tantas horas como pude hasta lograr algo que se acercase a lo que yo quería. El resultado, sin ser la versión definitiva, fue más que decente, caminamos muchísimo con ellos y además de ser cómodos aguantaron como campeones. Y, modestia aparte, debo decir que fueron un éxito, tanto las zapatillas de baile como los botines blancos. Pero de esto hablaré en otra entrada. Concentrémonos ahora en el resto del vestuario.

We dedicated several months to research, looking at fashion plates from 1814, extant pieces, sewing techniques and appropriate fabrics. On my part, I got lost for a couple of months in researching and developing what I believe to be a sadly overlooked aspect: period shoes. The result, even though it wasn’t the final version, turned out more than decent; we walked in my shoes for hours and, besides being comfortable, they proved durable and appealing, judging by the attention they got, both the ballroom shoes and the white ankle boots. I will dedicate a separate entry to those, so let’s focus on the rest of the ensemble.

Tengo que decir que la investigación fue en parte sencilla, reunimos miles de imágenes entre  las que poder elegir modelos que pudieran favorecernos. No es fácil, siendo sincera, para una mujer pequeñita y delgada cualquier vestuario resulta favorecedor, pero nosotras somos mujeres de curvas rotundas, de estatura media y con fuerte personalidad. Sinceramente, no me veo vestida de rosa, no va conmigo, no va con mi personalidad y al hacerlo me vería totalmente disfrazada además de incómoda. Por tanto, estaba claro que dentro de lo elegible el vestuario debía ir acorde con nuestro físico y con nuestra personalidad. He de decir también que dentro de la moda de 1814 aún existía una corriente de "fashion victims", denominados "merveilleuses e incroyables". Si véis las láminas de moda para ellas os daréis cuenta de que lo suyo era rizar el rizo y captar todas las miradas. Para el gusto de hoy en día pueden parecer francamente ridículos y exagerados, y supongo que en la época también resultarían polémicos. Por nuestra parte teníamos claro que aunque el vestuario es divertido e históricamente correcto no íbamos a sentirnos cómodas así vestidas, por lo que desde el primer momento estaba descartado.

I must say research was the easy part; we ended up with thousands of references to choose from. The real challenge was picking up outfits that were true to the fashions of 1814 and, at the same time, flattering for our medium height, curvaceous figures and strong personalities (no wallflowers here!). In 1814, Les Incroyables et les Merveilleuses (the ‘fashion victims’ of the time) were still going strong in France. Looking at the fashion plates it’s clear that their styles were meant to turn heads. To our modern eyes they appear over-the-top and even ridiculous, and maybe their contemporaries thought the same. Although an amusing and period correct trend, we soon realised we would not be comfortable in such extreme clothes, so we discarded the notion.

Una merveilleuse de 1814. Exagerada, muy exagerada.
An 1814 Merveilleuse. Really over-the-top.

De manera que elegimos nuestros modelos base y a partir de ahí los adaptamos a nuestros gustos y habilidades. Este ha sido el proyecto más laborioso y que más tiempo me ha llevado hasta ahora, y lo mismo puedo decir de Eva, quien no sólo ha confeccionado todo su vestuario, sino que además se ha superado más que nunca. Han sido muchos meses de dedicar cada hora libre a confeccionar vestidos, enaguas, chemisettes, mangas, cuellos, ridículos, chales, faldas, sombreros, cinturones, zapatos... Si os enseño la lista que tenía preparada para ir cumpliendo plazos os daréis cuenta de la magnitud de este proyecto. Tengo que agradecer además a Eva y a su hermana que se ocupasen de los peinados, quizá sea evidente que lo que llevo es una peluca, pero con sinceridad: es mejor que se note que es una peluca que llevar cuatro pelos mal peinados estropeando un conjunto que ha supuesto tanto esfuerzo.

So we chose our inspiration models and adapted them to our respective tastes and abilities. This has been the most work-intensive, time-consuming costuming project I have undertaken to date, and so it has been for Eva; we’ve both exceeded our previous achievements, dedicating every bit of spare time for months and months to creating dresses, petticoats, chemisettes, sleeves, collars, reticules, shawls, skirts, bonnets, belts, shoes… Looking back at the to-do list I now see the sheer size of the project. I’d like to thank Eva’s sister for creating our hairstyles. It may be obvious that we’re sporting wigs but we’d much rather wear them than ruin ensembles in which we put so much time and effort with poor hairstyles.

Y como una imagen vale más que mil palabras, vamos allá con las referencias y "el producto final".

As an image is worth a thousand words, here are my references and the final product.


Primer traje de día:
Day outfit #1:




El vestido está confeccionado en algodón de cuadros verdes, la falda inferior es algodón con volantes de algodón bordado blanco. Los volantes tienen un sistema de adorno de la época (que se empleaba ya en el siglo XVIII y que siguió usándose durante el siglo XIX) basado en perforar con un troquel y acabar con un engomado los márgenes para que no se deshilachen. Es una manera no demasiado elaborada y efectiva de alegrar un vestido sencillo. La chemisette está basada en la que confeccionó

The gown is made of white-and-green checkered cotton trimmed with vandyked ruffles, and the petticoat is of white cotton trimmed with ruffles of broderie anglaise. The chemisette is based on the one created by Sabine and shown on her blog fürKleidung um 1800. This is version 2.0, completely hand sewn in cotton muslin with a fine stripe, after the first one, which I made using gauze, turned out unsatisfying. The second fabric proved much more appropriate and I'm very happy with the final look of the ruffled collar. The chemisette worked well with both day outfits and rounded up the look.


Making the bonnet was my first experience working with woven straw strips, It took me an entire week of work, evening after evening of trial and error, and lots of hand sewing (and unstitching). While it isn’t perfect, I’m very satisfied with how it turned out. The shape is a fashionable one for 1814 and straw bonnets were popular for warm weather. The ribbon of this bonnet (as well as the other one I wore) ties to the side of the face, next to the brim, so as not to obscure the elaborate collars in vogue. The pink ribbon and pink and red carnations compliment the green of the dress nicely.



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The embroidered silk shawl I refashioned for Vitoria, the veil trimmed with bobbin lace by Eva, the silk reticule I embroidered for Zaragoza, the white ankle boots and the miniature portrait by Ana (Nanna Brauner) completed an ensemble that I believe is balanced, feminine and appropriate for the summer of 1814.


Primer traje de día de Eva (explicado por ella):
Eva’s day outfit #1: 

Mi inspiración para este atuendo y sus complementos fue el maniquí “Annette” de la exposición Napoleón y el Imperio de la Moda, procedente de la colección Barreto-Lancaster de moda del Primer Imperio. El vestido original está datado cerca de 1815 y es de percal y muselina de algodón. Yo simplifiqué el modelo para adaptarlo a mis capacidades de costura y, aun así, supuso un salto cualitativo en mi proceso de aprendizaje.

My inspiration for this ensemble was the beautiful display mannequin named “Annette” at the exhibition Napoleon and the Empire of Fashion, from the Barreto-Lancaster collection of Premier Empire fashion. The original gown is dated c. 1815 and made of cotton percale and cotton muslin. I simplified the model to suit my sewing abilities but, even so, it was a challenge in my learning curve.

El patrón base es The Lady’s Wardrobe de La Mode Bagatelle, pero está profundamente modificado (escote, sisas, cintura, mangas, piezas de la falda, espalda) para adaptarlo a la silueta característica de 1814 y a mis medidas. Mi vestido también es de percal de algodón, con el cuerpo fruncido y mangas cortas realizados en muselina de algodón. Los cuatro puños y el dobladillo llevan un adorno sencillo de encaje de bolillos. Todas las costuras visibles están hechas a mano. La ropa interior consta de: camisa de algodón adornada con jaretas, corsé largo (hecho a medida por una corsetera especializada) y enagua de tirantes de algodón adornada con tira bordada y pasacintas.

The pattern was initially based on The Lady’s Wardrobe by La Mode Bagatelle, although I modified it beyond recognition to achieve an effective 1814 silhouette customised to my measurements. My dress is also made of cotton percale, with a lined, gathered bodice and shorter sleeves of cotton muslin. The four cuffs and hem are trimmed with very simple bobbin lace. All visible seams are hand sewn. Underneath I wore a chemise with decorative pin tucks, a long corset (made to measure by a specialised corset maker) and a petticoat trimmed with ruffles of broderie anglaise and satin ribbon. 

 


Mención especial merece el maravilloso bonete en tafetán blanco y cinta de raso rojo, realizado a mano por Charo y que tuve el privilegio de lucir ese día. También cosidos a mano por Charo son mis botines de símil piel blanca, forrados en raso rojo; no solo son un regalo invaluable que me hizo ella, además demostraron ser muy cómodos y resistentes.

I’d like to draw special attention to the absolutely gorgeous bonnet, handmade by Charo in white silk taffeta and red satin ribbon, that I was privileged to wear that day. Also handmade (and completely hand sewn) by Charo were the ankle boots of faux white leather, lined in red satin. The boots were a precious birthday gift, and proved to be both comfortable and durable. 

La chemisette es de muselina de algodón con todas las costuras visibles a mano. El modelo está basado en el que aparece en una lámina de moda de la revista Lady’s Magazine de mayo de 1814. Los hombros están rematados con costura decorativa de cadena cuadrada, y el cuello base y el volante que lleva encima están rematados con costura decorativa de concha.

The chemisette is of cotton muslin with all visible seams hand sewn, based on a fashion plate from the Lady’s Magazine, May 1814 issue. The shoulder seams are finished with a square-chain decorative stitch and the ruffled collar is hemmed with a shell-shaped hem stitch. 


El chal azul es un sari de seda bordado que compré, reformé y rematé a mano para imitar un chal de este período. El cinturón es de cinta de raso doble con hebilla de latón. El ridículo está hecho con tela de tapicería y borla de seda, montado a mano sobre el cierre de latón con cadena. Los guantes son de algodón blanco (una concesión al horrible bochorno de ese día, pues deberían haber sido de piel o imitación) y las medias de seda mate. Los pendientes y el brazalete de perlas son bisutería comprada en España. El collar y brazalete de piedras turquesa y roja los encargué de la India, siempre buscando la estética del período.

The blue shawl is a repurposed embroidered silk saree I cut and hand sewed back together to achieve the pattern placement and size of a shawl from that era. The belt was made of satin ribbon with a brass buckle. The reticule is of blue upholstery mounted by hand on a brass frame. The white gloves are cotton (a small concession to the stifling heat) and the stockings are silk with a matte finish. The costume jewellery is sourced from different stores in Spain and India, where I looked and looked to try and get as close as possible to the aesthetics of the period. 

Tengo que dar las gracias a Charo por hacerme y regalarme esos maravillosos botines, prestarme su precioso bonete de última moda y ayudarme a rematar el vestido y el cuello de la chemisette cuando yo tenía tanto sueño que no podía ni pensar. Mi madre me ayudó cosiendo a mano el cinturón y mi hermana peinando la peluca al estilo de varios retratos de alrededor de 1814, así como montando el cierre del ridículo.

I’m really grateful to Charo for my wonderful handmade boots, for lending me her fashion statement of a bonnet for the day, and also for helping me finish the dress and collar when I was too sleepy for coherent thought. My mother gave me a hand in making the belt and my sister styled my wig after several 1814 portraits; she also helped me to mount the reticule. 


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Y esto es todo por ahora. Por mi parte debo darle las gracias a Eva una vez más no sólo por haberme conseguido materiales que necesitaba y haberme hecho accesorios que yo no tenía tiempo de hacer, sino también porque de no ser por ella hubiera estado la mayor parte del tiempo más perdida que un pulpo en un garaje. Fue bajarnos del avión y repentinamente se le soltó la lengua en italiano (que aventura de viaje y qué divertido que fué) y ya no digo su impagable mediación para comunicarnos en inglés, porque de no ser por ella habría sido la prima muda del fin de semana, jajaja.

This is it for now. I'd just like to thank Eva for hunting down materials, making a few accessories I didn't have time for, and also for manning the helm during our trip. With her English skills and her surprising foray into rudimentary Italian (what an adventure, and what fun we had!) she helped me to avoid being an involuntary, mysterious silent lady. And in the end I did have several conversations on my own devices!

Hace unos meses recibí un encargo distinto a lo que suelo confeccionar para mí, quien me lo pedía era María, una viajera incansable (no dejéis de visitar su blog, Destinos errantes, os va a encantar) que no ha podido ser más paciente ni más encantadora conmigo. Me propuso un reto distinto que acepté de inmediato porque prometía convertirse en una prenda delicada y hermosa de la que ambas pudiéramos sentirnos orgullosas.

María quería un vestido tipo "chemise", es decir, un vestido vaporoso que lleva fruncidos la cintura y el escote, adornado con un fajín de color. Dado que no usaría corsé y que la tela principal era transparente, se hacía necesario confeccionar un bajo vestido a modo de enagua, con ballenas que aportasen al busto cierto realce necesario para que el efecto final se acercase en lo posible al que se obtiene con un corsé regencia. Así que una vez seleccionadas las telas (algodón blanco para el bajo vestido y muselina del mismo tono para el vestido) me puse manos a la obra con los patrones, modificando lo necesario para acercarnos a ese aspecto final que tienen los vestidos-camisa de comienzos de siglo XIX. El toque final de color iba a aportarlo el fajín en terciopelo negro. En esta ocasión mi intención era realizar el máximo posible de acabados a mano y no puedo estar más satisfecha con el resultado. 









 Y este es el resultado final sobre su orgullosa dueña.

Muchísimas gracias de nuevo, María, por haber contado conmigo para este proyecto, ha sido un verdadero placer.















Mi última pasión se llama cartonage, la descubrí gracias a la necesidad de poder hacer mis propias sombrereras y así ofrecer la posibilidad de encargarlas junto con los sombreros e, incluso, regalar una con cada sombrero que me encarguen. Mientras hacía experimentos pensé en que el cumpleaños de Patch estaba cerca y, como ya conté en la anterior entrada, el corsé no contaba como regalo para este año. No, no, yo quería hacerle algo especial y con ese toquecito pinup que tanto nos gusta. Hubiera preferido una tela con cerecitas, que es un tipo de estampado que nos encanta a las dos, pero me decanté por los lunares pequeñitos que siempre quedan bien. 

El maletín está forrado en tela de algodón de lunares roja y azul marino, se cierra con un lazo azul de raso, el asa está sujeta por dos pequeños botones forrados y, como detalle único y broche final al conjunto, tiene su nombre bordado en la parte frontal. Hacer este maletín fue muy satisfactorio, el resultado es sólido y vistoso. Lo mejor de todo: que es 100% personalizable. Acepto encargos, por supuesto, puedes tener uno totalmente a tu gusto a partir de 30 euros.

Espero poder enseñaros próximamente mi primera sombrerera :)

Hoy es un día especial. No porque se acabe el año, o porque al fin regrese al blog después de meses de silencio, el día de hoy es especial porque es el cumpleaños de alguien a quien quiero como a una hermana, el cumpleaños de Patricia (Pato, Getzsemane, Hilda, Patch..., ¿importa el nombre realmente?). No hace mucho bromeábamos al darnos cuenta de que hemos superado el lustro de amistad, y aunque no haya habido de por medio una medallita con un "Mari te quiero" grabado, creo que la nuestra es una amistad sana y consolidada que seguirá creciendo y madurando conforme lo hagamos nosotras.

Este corsé que vais a ver, lucido con orgullo por ella, es el que más tiempo he tardado en confeccionar, por demasiados motivos y la mayoría ajenos a la confección en sí. Soy de la opinión de que las cosas suceden cuando deben suceder, y este corsé no podía estar listo hasta este año, hasta el momento adecuado en el que Patch pudiera ponérselo y sentirse orgullosa del aspecto que ofrece con él. Es un corsé en el que he invertido tiempo y cariño, el brocado negro me lo dió ella, una compra cara y de calidad que debía usarse para algo especial, está forrado en algodón morado y bordado con hilo a juego, además modifiqué el patrón original para que los tirantes sean más prácticos y cómodos, de manera que pueda ponerse con escotes sin miedo a que se vean. Como digo, me ha llevado tiempo, de hecho este es el regalo de cumpleaños de Patch de hace dos años. Sólo una amiga tiene tanta paciencia, jejeje. 

Pero a decir verdad, lo que yo he hecho es lo de menos en el resultado final, ¿sabéis qué es lo más valioso y digno de ser mostrado de estas fotografías? El valor y la constancia de la mujer que véis en ellas. Detrás de esa sonrisa traviesa hay una voluntad de hierro, una capacidad de sacrificio y de esfuerzo heróicas, una constancia digna de admiración. Si alguien me ha enseñado que pase lo que pase hay que seguir levantándose y presentando batalla es Patch, me lo ha enseñado cada día desde que nos conocimos. Realmente me gustaría que la conociérais, que la conocíeseis de verdad, lo que hay detrás de la imagen que muchas veces tenemos que ofrecer para que nadie se extralimite con nosotros, que supiérais la historia que hay detrás de estas fotos... Seguramente entenderíais que todo puede conseguirse con esfuerzo y que no importa las zancadillas que te pongan, hay que seguir levantándose y seguir luchando, porque los sueños se alcanzan, ¡claro que sí!, pero nunca son gratis. Que el tiempo y la energía que se invierten lloriqueando y quejándose de lo injusto que es el mundo, pueden invertirse en alcanzar nuestros objetivos...

Estoy orgullosa de ser amiga de alguien como tú. Estoy orgullosa de todo lo que has logrado y de todo lo que sé que vas a lograr. Feliz cumpleaños.



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Os deseo a todos un feliz fin de año 
y que en 2014 alcancéis todas aquellas metas por las que os estáis esforzando.



El pasado marzo, en Zaragoza, tuve la suerte de coincidir con Ana Rodríguez Arcas (Nana Brauner) y ver en persona la miniatura que lucía, creación suya, muy al uso de las que se usaban en la época que recreábamos aquel fin de semana. Me entusiasmó y me pareció esa clase de objeto, que por la dedicación y las capacidades que precisa, son difíciles de conseguir, más aún cuando no son copias impresas montadas sobre el marco, sino miniaturas hechas a mano por ella. Si, como lo léeis, ella pinta miniaturas y después las monta sobre el marco que uno elige (y debo decir que el catálogo es extenso y que todos son preciosos). Así que aproveché la oportunidad para encargarle una para mí, pues no soy mucho de joyas y sí de elementos tan especiales como éste que añaden atractivo al conjunto completo.

Tengo que decir que mi cámara no es buena, no tiene macro ni todas esas cosas maravillosas que hacen que las fotografías salgan bien casi a la primera. Después de montones de intentos esto es lo mejor que he logrado, así que pido disculpas a la autora por no saber reflejar fielmente la belleza de su obra. 

Seguro que el retratado os es familiar, jejeje, si, confieso que la base del retrato es un fotograma de "Persuasión" y él su protagonista: Rupert Penry-Jones. Digamos que cuando me plantée encargar una miniatura no se me ocurrió nadie mejor y más puramente "regenciable" que él en ese papel, junto con que su aspecto es también el de un personaje de una de mis historias al que le tengo mucho aprecio y, por último, el detalle de tener algunos rasgos comunes con mi pareja, razón por la cual, si yo no os dijese que la foto que le envié a Ana era la de Rupert, creo que podría decir que es un retrato de mi Chema y sería creíble :) Pero como las cosas son lo que son, os lo cuento y así queda aclarado el por qué es éste retrato y no otro.

A mi personalmente estas miniaturas me parecen preciosas y elegantes, tanto si se encargan para regalarlas como si se hace para uno mismo, ya digo que ésto no es algo que abunde en la red y mucho menos que pueda conseguirse a un precio más que razonable (como es en este caso). E insisto: encima puedes pedir que te haga el retrato de quién tu quieras.  


Por mi parte voy a estrenarla el próximo fin de semana en Vitoria, y a partir de ahí, creo que la usaré siempre que recree esta época, porque además tiene la ventaja de que las miniaturas se lucían de muchas maneras, así que si no es colgada de un lazo y prendida sobre el corazón, será con una cadena al cuello o simplemente sujeta como un broche. ¡Estoy entusiasmada con ella! y es que además del valor sentimental, es una pequeña obra de arte de una gran artista que ahora es de mi propiedad, jejeje :)



Conocí a Bea cuando yo tenía quince años y ella dieciocho, todavía me acuerdo de la impresión que me causó aquel día: me pareció alguien seguro de sí mismo y de sus opiniones y con un genial sentido del humor y energía. Precisamente entonces me tocó atravesar uno de esos malos momentos que te hacen madurar y entender un poco más el mundo y su funcionamiento, y precisamente alguien que no esperaba que estuviera ahí apareció para darle sentido a todo y demostrarme que la amistad era exactamente como yo la entendía. Pese a la diferencia de edad (que entonces se notaba mucho más que ahora que ambas estamos asentadas en la treintena) siempre me trató como a una igual, no como a la menor de las dos, ni pretendió darme lecciones ni mucho menos. Al revés, congeniamos de inmediato y nos convertimos en compañeras inseparables. Han pasado ya casi veinte años, ¡veinte años!, y puedo decir con orgullo que nuestra amistad sigue igual, más fuerte si cabe, pero con la misma esencia. Atrás han quedado, si, esas largas conversaciones sentadas en la parada del autobús de madrugada comiéndonos cada una una palmera de chocolate y una buena bolsa de pipas (jajaja, que tiempos aquellos), pero aún somos capaces de pasarnos horas y horas hablando de lo humano y lo divino y quedarnos aún tema para llamarnos horas después por teléfono y seguir hablando. Bea sigue siendo la persona a la que admiraba entonces y admiro ahora, a través de ella he podido conocer otra vida distinta a la que yo he seguido, he conocido la experiencia de ser mamá de dos maravillosos muchachos de los que estar orgullosa, la he visto pelear por lo que era justo, sufrir y después recuperarse para seguir presentando batalla. Sigue siendo la misma, o mejor dicho, se ha convertido en alguien mejor pero conservando la esencia de la persona que ya era cuando la conocí. No sé qué será de nuestra vida en el futuro, lo que sí sé es que pase lo que pase seguiremos siendo amigas, porque ya hemos superado todas las fases que nos tocaba superar, incluso en algún momento supimos que nos tocaba recorrer el camino por separado para reencontrarnos después y sentir que nada había cambiado. Sé que no hay nada que pueda decir que ella no vaya a entender y que si no me entiende, con el cariño y el respeto que siente por mí hará lo posible por hacerlo y desde luego lo aceptará desde el primer momento. Sé que cuando me equivoco no tiene reparo en decírmelo, con afecto, pero me lo dice... y del mismo modo sé que puedo confiar en ella en todos los aspectos de mi vida y de mi personalidad. Y que desde luego es mutuo. Quizá seamos muy distintas en muchas cosas, pero en lo importante, en lo esencial, somos muy iguales y esas semejanzas y diferencias hacen que nuestra relación sea tan buena.

¿Por qué os cuento esto? Pues en principio porque me apetecía decirlo, jejeje, pero también a modo de introducción al bordado que quiero enseñaros. Hace años Bea me regaló un cuadro bordado a punto de cruz de un osito (un cuadro perfecto para la habitación de un pequeñajo que llegará cuando sea el momento adecuado a nuestra vida). Es un cuadro hecho con tanto amor, y al que se le ha dedicado tanto tiempo y cuidado, que para mi es uno de los regalos más especiales que ha podido hacerme a lo largo de estos años, (ese y el perrito dálmata de peluche que se marchó con mi pequeño Lucas ya que era su favorito). Así que este año quería hacerle algo igual de especial o al menos intentarlo. Como ando coqueteando con el bordado me pareció buena idea mezclar un poco de diseño y el arte de bordar así que me puse manos a la obra y este fue el resultado:

A ella le ha gustado mucho y ese era el objetivo, así que pese a los fallos que pueda tener porque es un bordado de principiante yo me siento satisfecha. Está hecho con mucho cariño y dice exactamente lo que quiero que sepa, porque es así, porque siempre ha estado en mi vida cuando la he necesitado y espero que ella sienta lo mismo, que sepa que puede contar conmigo para lo que sea, no importa. Me gustó hacerlo y si os digo la verdad, desde que lo acabé ha estado en ese lugar de la estantería y ahora noto que falta, así que es posible que termine haciéndome un gemelo para que las dos tengamos ese recordatorio a nuestro lado para no olvidar que estamos para eso y para mucho más.

Si queréis hacer uno igual aquí os dejo el esquema de bordado que dibujé en su momento: