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Crónica de la cuarta reunión de la Sociedad Victoriana Augusta.

Espero que me disculpen, porque es posible que esta vez mi crónica sea excesivamente larga, pero no quisiera dejar nada por contar, porque creo que quienes no pudieron asistir merecen que me esfuerce por relatarles el acontecimiento con el debido detalle.

Para mi el fin de semana del evento comenzó como suele ser habitual el viernes. Muy temprano tomé el tren para poder estar cuanto antes en Madrid en compañía de mis victorianiñas. Para el mediodía ya estábamos en la capital de España, charlando en Atocha de lo divino y lo humano. Las primeras en llegar fueron Lady Rebecca y miss Siddons. Miss Adler llegó a la hora acordada preocupada por un pequeño obstáculo que nos privó de la presencia de Lady Harvestone por una hora… pero, la marquesa llegó en clase preferente como no podía ser de otro modo :smile:

Así que una vez reunida “la primera hornada” de damas nos fuimos al hostal a dejar nuestras cosas y tomar posesión del lugar…. Donde me las apañé para dejar a Lord Harvestone a buen recaudo hasta la cena del sábado, sin que la marquesa se diese cuenta de su presencia.

Después nos fuimos a comer tranquilamente y a seguir charlando, actividad de la que somos grandes aficionadas ¿verdad? El tiempo pasó y llegó la hora de recoger a la hermana de miss Siddons, Eddy chico unas veces, Raquel otras y otras Leonor, al menos para mi desde que nos conocemos. Hacía un año que no nos veíamos, así que fue un gustazo poder abrazarla y hablar con ella de nuevo, aunque de vez en cuando podamos hacerlo por teléfono, no es lo mismo :smile:

De nuevo al hostal, a dejar el equipaje y después nos fuimos de paseo al jardín botánico a la espera de que llegasen las demás. El tiempo pasó volando, como ocurre siempre que estás más que a gusto (y es que nos divertimos demasiado, muchachas, eso no puede ser bueno, jajaja) Luego esperamos la llegada de miss Spencer y miss Woodhouse, que ya tenía yo ganas de conoder a la primera, un encanto de mujer. Sobre las ocho nos llamó Lady Marlo para avisar de que había llegado ya a Madrid y tras decirle que esperaríamos a que llegasen Lady B. y Kitty para quedar para la cena sonó de nuevo el teléfono para sorprenderme con la llegada de las dos últimas mucho antes de lo que pensaba. Así que quedamos con ellas para completar el grupo del hostal, llamé a Lady Marlo para quedar en algún sitio (lamento la espera, sinceramente, odio llegar con retraso a cualquier parte y hacer esperar). Y cuando estuvimos ahora si todas juntas partimos hacia el kebab que más nos gusta de Lavapiés. Por desgracia a esa hora estaba completo, pero como tenemos a la mejor guía que se pueda tener, pronto encontramos un bufet libre indú con sitio para todo el grupo. Cenamos muy bien y es que la compañía no podía ser mejor, tuvimos oportunidad de conocer más a Lady Marlo, con quien lo pasé realmente bien y finalmente, dada la hora que se nos hizo, con idea de no estar muertas de sueño el día del picnic nos retiramos sobre la una (creo) al hostal.

La cosa fue que compartía habitación con Lady Harvestone, y al llegar, como me llevé mi portátil se me ocurrió mirar el correo y el foro… Total, que fue entonces cuando leí el PM que me mandó miss Nehring, y claro, me preocupó que la chiquilla se nos fuera a perder. Pero bueno, confié en que no fuera así y además me había dado su número de móvil. Después de eso, entre que empezamos a hablar, charlamos con mi niña querída, miss Ament, que nos llamó para comentar y unas cosas y otras… ¡nos dieron las cinco y media de la mañana! Osea, que hasta las nueve que planeábamos levantarnos nos quedó muy poquito tiempo para dormir. Además, en estas ocasiones me cuesta muchísimo hacerlo, así que a las siete y media ya tenía los ojos abiertos, dormité como pude hasta las nueve menos diez que fue cuando sonó una llamada en nuestra puerta. Mademoiselle Laperouse, prácticamente caracterizada nos avisaba de que tanto ella como Lady B. estaban preparándose para bajar ya vestidas de regencia a desayunar. Así que se puso en pie toda “la tropa” y en cuando pudimos bajamos a una cafetería cercana a tomar fuerzas para el día que teníamos por delante. El día anterior quedé con Lady Marlo donde nos habíamos encontrado la noche anterior, a las once… por desgracia para esa hora eramos la mitad quienes estábamos listas. Así que fuimos a su encuentro y nos tocó esperar a las demás, que por una serie de incidentes no pudieron estar allí hasta las doce menos cuarto. Mientras nos hicimos fotos con turistas, como viene siendo habitual, hablamos con miss Morgan, que ya estaba en el lugar de encuentro, y estuve de charla un buen rato con mi querida doña María, que nos enviaba sus mejores deseos (te agradezco el mail que me has enviado, me ha venido muy bien y además estoy de acuerdo contigo en que lo mejor es tomárselo como pensamos). Finalmente el resto del grupo llegó y partimos hacia la glorieta del Ángel Caído. Allí nos esperaban ya (creo recordar) miss Morgan, sir John, la signora Camilleri, miss Potter, mr. Thalassinos, miss Clarendon y su apuesto caballero, lady Áyden y su primo, miss Nehring… Tras los saludos de rigor, las risas, comentarios y parabienes… nos fuimos al fin al lugar elegido.

El sitio era muy muy bonito, y una vez desplegamos las mantas algunos nos dispusimos a charlar mientras otros jugaban o se sacaban fotos. Como bien se ha comentado ya, empezamos a comer a la poco española hora de la una y media, pero fue lo mejor, dejando tiempo para las actividades de “sobrehierba” (que gran palabra, jajaja). Se sirvió de todo, y lo mejor fue el buen ambiente distendido que disfrutamos durante toda la comida, además de los manjares que se pusieron sobre las mantas. Muchas risas, como podéis imaginar, y la oportunidad de charlar con personas con las que hasta ahora habíamos tenido la desgracia de no poder coincidir.

Después llegaron Lady Raisah, Riwhen, miss Ellison (preciosa y auténtica) y una amiga suya… y empezamos con las lecturas, las canciones, las risas y las sesiones de fotos… Lo pasamos tan sumamente bien que el tiempo voló literalmente… desapareció mientras unos grababan, otros jugaban al badmington, o a la gallinita ciega (accidente de por medio, jajaja, pobre Raisah, y como sonó el golpe, por cierto). Fue espectacular, en serio, hay grandes talentos en Augusta, entre ellos mr. Thalassinos, que ya sabía que era un caballero de los pies a la cabeza, pero que no hizo sino confirmarme cada una de las razones por las que sus madrinas lo quieren tantísimo. También gozamos del placer de oír las grandes voces de Lady Harvestone, miss Morgan y alguna otra dama que se animo a seguir las canciones… hubo lectura de poemas (Lady B. como siempre lo bordó, hay que quererla aunque sea tan perfecta, es imposible no hacerlo), las charadas de miss Morgan que tienen todo mi reconocimiento aunque yo sea pésima con las adivinanzas…. Y de ahí la cosa derivó a canciones de ayer y hoy, chistes subidos de tono y muchísimas risas muy bien recibidas por mi que lo pasé de vicio… admirada sobre todo con sir John que se ha ganado todo mi afecto y admiración, no sólo por ese impresionante traje de capitán que se ha hecho el sólo sino porque a lo largo del día pude descubrir en él a un caballero con el que es un placer enorme tratar.

Total, que entre idas y venidas a la fuente a por agua o al kiosko de la esquina… se fue pasando la tarde. Se nos ocurrió entonces ir hasta la rosaleda a hacernos fotos unos cuantos, quedando Lady Raisah como soldado defendiendo el fuerte junto con una de las damas que llegaron con ella. En la rosaleda había un sol de justicia, pero, el perfume de las rosas y lo idílico del lugar hacían que mereciera la pena quedarnos un rato por allí. Hicimos muchas fotos preciosas y charlamos otro tanto (que raro) y finalmente cuando ya no podíamos más con el calor volvimos al lugar donde estaban las mantas para, dado la hora, despedirnos para ir a prepararnos para la cena.

Fue entonces cuando por desgracia tuvimos que despedirnos de algunas de las personas que nos habían acompañado y que no vendrían a la cena. Entre ellos miss Clarendon y su caballero, con quienes siento y mucho no haber hablado mas…espero poder remediarlo en la próxima oportunidad. Debo decir que miss Clarendon llevaba un vestido que me gusto y mucho, el color era uno de mis preferidos y el estampado era ideal para un día campestre… así que si me lo permite vuelvo a felicitarla por tan buena elección. Miss Nehring también se despidió entonces puesto que debía tomar el autobús para regresar a casa… espero que la próxima vez se venga con nosotras al hostal, le aseguro que merece la pena :smile:

De manera que volvimos al hostal, tras mencionar la dirección del restaurante ante los presentes… por mi parte preocupada por la cercanía de la hora y todo lo que había que hacer por delante. Así que según llegamos al hostal, y tal y como tenía planeado con mis secuaces (jejeje) le comenté a Cathy que miss Spencer y miss Woodhouse podían ducharse en nuestra habitación y que yo me iría a la de las hermanas Siddons. Así que para allá me fui, a darme la mencionada ducha, que después de un día caluroso (no demasiado, pero aún así) era necesaria, di paso a lord Harvestone para que fuese él quien disfrutase de la cena :smile: Lo gracioso del asunto es que no hacían más que aparecer damas por la habitación, con la esperable alarma porque fuera Cathy y nos pillase con el asunto a medias, jajaja. Pero, por suerte, mi querida marquesa no se enteró de nada, y cuando ya no pude esperar más porque tenía que llamar a Lady Marlo para confirmar la dirección (me quedé sin batería en el móvil :S) allá que nos fuimos los que sabíamos del asunto para ver la reacción de Cathy. Aquí tengo que decir que el año pasado fue ella quien me gastó una broma, compinchada con varias damas, presentándose a primera hora en nuestra habitación caracterizada como Duncan Kendal, el caballero que tiene “trato” con doña Rosario en el rol. Entonces ya le dije que tomaría represarias, jajajaja, y… así fue. Total, que llegué a nuestra habitación y llamé a la puerta preguntando a las damas presentes si ya estaban listas, y cuando abrí, mi buena Cathy se quedó muda….. y después se refugió en el baño, dejándonos a todas entre risas. Busqué entonces el cargador de mi móvil y entonces miss Siddons me dijo que por desgracia la cámara había empezado a grabar en ese momento… por lo que tengo que decir que no hay vídeo de semejante trastada. Pero…eso es lo de menos, fue muy divertido y espero que Lady Harvestone se divirtiera tanto como yo :smile:

Así que después de esto, terminamos de arreglarnos todos y salimos del hostal, nos hicimos algunas fotos que son las que han visto y aunque nos costó llegamos al restaurante… tarde por desgracia, pero siendo diez damas… o mejor dicho, nueve damas y dos caballeros, contando con mr. Thalassinos :smile: es difícil llegar a tiempo a ninguna parte, porque siempre surgen asuntos de última hora y retrasos imprevistos.

Por el camino levantamos todo tipo de comentarios y expectación, como viene siendo habitual. Tres fotógrafas me pararon para comentar si querríamos hacernos algún día una sesión de fotos, a lo que por supuesto no me negué y les di mi correo y la dirección de Augusta… Finalmente llegamos al restaurante donde ya nos esperaban miss Potter (¡¡¡guapísima!!! Ya lo estabas por la mañana, pero es que esa peluca tuya es mi debilidad, lo bien que te sienta…), Lady Marlo (siento el retraso de corazón, lo lamento mucho) y mr. Elder, a quien ya tenía yo ganas de volver a ver y cuya compañía es siempre un privilegio, de veras, un millón de gracias por venir. La signora Camilleri y lady Áyden ya habían estado allí, pero al parecer decidieron que tendrían frío más tarde y se fueron a buscar sus chaquetas… por desgracia regresaron a las diez cuando ya pensábamos en llamar a la policía :smile:

Por suerte en el restaurante nos trataron de maravilla, nadie puso mala cara por nuestro retraso, al contrario, estuvimos de maravilla… en una mesa larguísima en un ambiente rústico ideal para el estilo regencia. Llegaron miss Morgan y sir John y se sentaron junto a lord y lady Harvestone, más risas, charla, brindis… y cuando finalmente llegaron la signora Camilleri y lady Áyden, para no molestar a la primera con nuestro humo (como debe ser, que somos caballeros, jejeje) cambiamos nuestros lugares por el de la otra cabecera de la mesa, quedando frente a miss Siddons y Lady Rebecca. A partir de ahí la cena fue más que agradable y divertida, amenizada con la ya mencionada canción del oso que causó furor no solo entre los miembros de Augusta, sino entre las demás personas del restaurante, que varias veces pidieron un bis (algo a lo que accedió mr. Elder antes de que terminara la cena). Tengo que decir que he aquí otra virtud más del caballero, que canta genial, menuda voz y que buena entonación. Tiene toda mi admiración. Olvidaba decir, además, que antes de sentarme la primera vez un caballero se acercó a mi para preguntarme la razón por la que vestíamos así, expresarme su admiración, averiguar el nombre de la sociedad y comentarme que le encantaría hacer algo semejante… así que espero sinceramente que se anime y se una a la Sociedad porque me dejó muy buena impresión.

Como decía, risas, brindis (uno incluso del marqués que expresó mi mensaje, puesto que yo no fui, jejeje… aunque finalizara brindando por su marquesa, jajaja) y la cena transcurrió en el mejor ambiente posible. Casi antes de que termináramos, la signora Camilleri y miss Potter nos avisaron de su marcha y las despedimos alegremente con un “agradecida, y emocionada…solamente puedo decir, gracias por venir”, que como no podía ser de otra manera escenificaron a la perfección, ¡sois geniales! Poco después pedimos la cuenta y al salir, fue cuando yo me enteré de que Lady Áyden se había marchado… una pena, habría estado bien poder despedirnos.

Ya en la calle, los que pensábamos seguir la fiesta nos despedimos de mr. Thalassinos a quien venían a buscar sus familiares, a los que pude entonces saludar… me alegra saber que causamos buena impresión y que además contamos con un nuevo miembro en la Sociedad, me alegra y mucho.

Después de las ultimas despedidas sugerimos ir a nuestra bienamada tetería en Lavapiés, pero sir John nos propuso mostrarnos una taberna irlandesa que conoce y que está muy bien… y esa propuesta ganó sin duda alguna. De camino allí pasamos por sol, creo recordar (lo siento, la sangría se evapora que es un gusto) y una mujer nos paró para contarnos que pertenecía a un equipo de rodaje que estaba haciendo un vídeo para un pabellón español en una exposición en Shangay… Como para decirle que no a diez minutos máximo de grabación. Así que allí posamos, interpretamos como buenamente pudimos a un grupo imperio a la salida del teatro, y cuando nos dijeron que ya estaba y el director se acercó a saludarnos, tras darles la chapita de Augusta de la que amablemente se desprendió Lady Harvestone, seguimos nuestro camino. Ah, también nos topamos con tres chicas muy amables que nos saludaron, preguntaron y nos dijeron que eran cantantes de zarzuela que acababan de terminar la función, nos felicitaron por nuestra actuación y siguieron con su camino. Muy majas.

La taberna resultó un sitio de lo más agradable con buenos precios, además, jejeje, nos fuimos para el fondo, a una especie de reservado la mar de agradable y allí nos quedamos, entre ronda y ronda, risas, compra de rosas apasionadas y muchísimas canciones que cantamos encantados de la vida. Repasamos el repertorio del folclore que conocíamos, con réplicas de cada región como chiquillos… fue, de verdad, impagable… Me lo pasé como nunca y quiero agradecer especialmente a Lady Brandon y a mr. Elder que cantaran canciones en euskera que recordaba de mi infancia, hacía demasiados años que quería escucharlas, así que me cumplisteis un deseo. Gracias, de corazón.

Por desgracia la noche avanza y tenían que cerrar algún día, así que sobre las cinco más o menos, tocó dejar la taberna y emprender el regreso al hostal. Por el camino seguimos hablando de más temas, con risas también, y he de decir la inestimable ayuda de la marquesa de Harvestone que cuidó muy bien de su marqués :smile: jajajajja

Así que sobre las cinco de la mañana terminó un día increíble que superó todas mis expectativas y me hizo más que feliz. El domingo, fue como siempre día triste de despedidas, aunque tratamos de no dejarnos llevar por ese malestar y aprovechar cada minuto.

Una vez más tengo que agradeceros a todos que hagáis que esto funcione, sin vuestra ilusión y esfuerzo, en serio, no habría nada de lo que disfrutamos. Si el picnic fue un éxito es por vosotros, si la gente se admira de lo que hacemos es porque ponéis el corazón en ello y por esa razón tengo que daros las gracias, porque vosotros sois los que hacéis que estas reuniones sean tan especiales y únicas.

Así que gracias, gracias desde mi corazón por ser gente tan maravillosa, por ser todos y cada uno de vosotros tan especiales y tan valiosos. Tenéis mis más sincera gratitud, admiración y cariño…

Y por supuesto cuento con vosotros, con todos los que podáis para la próxima, el duelo va a ser MEMORABLE, os lo prometo.

Les dejo unas pocas fotos y el enlace a la galería no oficial con las fotos sacadas por miss Spencer, lady Rebecca y yo misma.





Si, el caballero rubio, Lord Harvestone, soy yo, jejeje.

3 comentarios :

  1. Como siempre, he quedado con un excelente sabor de boca. Mi muy querida Rosario, Augusta se supera día con día y tú, no dejas de sorprenderme :) Te doy mis más sentidas gracias por hacerme partícipe de este sueño y por tener un lugar en él. Algún día conversaremos frente a frente, te lo prometo, y podremos pasárnosla tan bien como cada vez que organizas un encuentro en Augusta. Te mando muchos besos y abrazos con todo mi cariño y sincera admiración.

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  2. Qué envidia, una lástima que no hayan más caballeros.

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  3. Gracias, Carmen :) Ya sabes que cuento con esa promesa que espero que se cumpla, antes o después. Un montón de besos y abrazos para ti también. Y me alegro de sorprenderte y de hacerte soñar, también.

    Nami, tenemos unos cuantos caballeros en Augusta, no tantos como damas, pero lo cierto es que a los hombres en general les interesa más la recreacción de batallas o de la época medieval que recrear a la sociedad del XIX. Pero vamos, como siempre digo, mejor pocos pero de calidad ;)

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